Diseño de Interiores · Bucaramanga
El primer interior. Una celosía de listones de wengué que divide sin separar, conecta sin confundir — y que define ya una manera de entender el espacio.
Este proyecto de práctica profesional en Bucaramanga marcó el inicio de un lenguaje que se desarrollaría en los años siguientes: la búsqueda de una espacialidad fluida donde cada elemento cumple una función estructural y estética al mismo tiempo. La celosía de wengué es la pieza central del diseño — un divisor vertical que delimita zonas sin fragmentar la percepción del espacio.
La paleta oscura —madera wengué, sofás en grafito, piso gris— contrasta con los muros blancos y la iluminación puntual, creando una atmósfera densa y elegante. El muro de piedra natural en la zona del comedor y el panel 3D en la sala introducen texturas táctiles que enriquecen la experiencia sensorial sin recurrir al color.
"Un divisor que une: la celosía como gesto fundacional de un lenguaje arquitectónico propio."
Galería de renders · 3 imágenes
Los listones verticales de wengué son el gesto arquitectónico que da nombre y carácter al proyecto. A diferencia de un muro, la celosía permite la continuidad visual y lumínica entre espacios de uso distinto —sala, comedor, zona húmeda— sin eliminar la sensación de intimidad de cada uno. Es un recurso que anticipa lo que sería una constante en la obra posterior: la búsqueda del límite sutil, del umbral que sugiere sin imponer.